Temas: ¿Sobre qué hablar en Stand Up?

Vos mismo - Temas de presentación - Temas obligatorios - Vos y tus intereses - Temas cotidianos y universales - Límites

Vos mismo

El tema número uno en Stand Up es… ¡VOS, VOS y VOS!
Sí, es bastante egocéntrico, pero se puede y hay que hablar de uno mismo. El público quiere saber quién es el comediante que está parado delante de ellos y cómo es su vida. Lo quiere y lo necesita para poder conectarse. Es fundamental.

Pionero del Stand Up: Woody Allen

En general el Stand Up no envejece bien. A los pocos años, se hace anticuado y se siente fuera de época. Eso no pasa con Woody Allen (EE.UU.). Después de cincuenta años Allen es mucho más famoso por sus películas y vida privada, pero sus chistes se mantienen frescos y vivos, aunque traten temas trillados. Dice: “Las mujeres son mi punto débil. Siempre pienso que un día me van a hacer una fiesta sorpresa por mi cumple con una torta gigante y una mujer desnuda saltará de la torta, me lastimará y se meterá de vuelta”.
El estilo de Allen, aunque sea puesto en escena, es siempre relajado y conversacional, por eso no pasó de moda. Fue el primer comediante que comenzó a hacer chistes sobre sí mismo,
lo que hace sus monólogos muy modernos porque es lo que hacen casi todos los comediantes hoy en día.

Temas de presentación

Cuando un comediante no es conocido, se tiene que presentar al público igual que en la vida cotidiana. Cuando conocemos a alguien, le decimos nombre, lugar de origen, lugar de residencia, trabajo y situación sentimental (soltero, casado, con o sin hijos). No hace falta hacer chistes con todos estos elementos, pero mínimo con dos o tres.

Conviene hacer el siguiente ejercicio. Imaginate que vas a una fiesta de casamiento y te sientan en una mesa con gente totalmente desconocida, “¿De qué vas a hablar primero? ¿De religión? ¿De política? ¿De tu vida como swinger?” Y no. Sería muy raro.

En un show de Stand Up es igual. La gente se va conociendo de a poco. De lo contrario, es chocante. Una excepción es que en el Stand Up de entrada se puede hacer chistes con algún aspecto físico o forma particular de hablar. Esto sería muy raro en la vida social: “Hola, soy pelado…”.

Es diferente cuando el comediante es conocido y el público lo va a ver especialmente a él. En este caso, no hay que ganarse al público. Ya conocen al comediante, les gusta lo que hace y lo van a ver por eso. Del mismo modo como cuando volvemos a ver a un amigo, primero conviene hablar de cosas más triviales antes de pasar a cosas más personales y atrevidas.

En resumen, los temas de presentación son:
~ Nombre.
~ Origen.
~ Lugar de residencia actual.
~ Trabajo.
~ Situación sentimental.
~ Un aspecto físico llamativo.
~ Forma particular de hablar.

Temas obligatorios

A veces, hay temas que tenemos que abordar aunque no siempre queramos. Hay aspectos que llaman tanto la atención de un comediante, que se tiene que decir algo sobre ellos. De lo contrario, la gente se queda pensando en eso y no escucha del todo hasta que el comediante lo nombre. Esto pasa cuando el comediante
tiene un acento de otro lugar, dialecto, tartamudeo, o tiene un gran parecido a un famoso.
Yo soy de Bélgica y obviamente hablo con un acento. Entonces en todos los shows, mínimamente tengo que decir que soy de Bélgica y hacer un chiste sobre eso. Si no, la gente se queda pensando: «¿De dónde es?» o «En serio, tiene un acento raro ¿y no va a decir nada sobre eso?» o «Es de otro país ¿y no va a hacer ningún chiste con eso?».

Y por ejemplo, cuando un comediante es parecido a un famoso, se quedan pensando: «¡Es muy parecido a Chayanne! ¿No lo sabe? ¿Nadie se lo dijo?». También puede pasar que no encuentran el famoso al que se parece el comediante y piensan: «Por dios, ese tipo me hace acordar a alguien, pero ¿a quién…?». Hasta encontrar quién es, no van estar atentos a tu monólogo al cien por ciento.

ACTUAR EN OTRO PAÍS
Cuando un comediante actúa en otro país, no solo esperan que haga algún chiste sobre su propio país o nacionalidad, también esperan que diga algo sobre el país donde está actuando (ya sea sobre la comida, las costumbres, la forma de hablar). Y aunque no nos guste, es difícil escapar a los prejuicios. No todos los países tienen los mismos prejuicios sobre cierta nacionalidad.
Siempre hay que averiguarlo. Por ejemplo en el caso de los belgas, los franceses y holandeses piensan que somos tontos, los ingleses piensan que somos aburridos y los argentinos piensan que somos europeos fríos y muy racionales.
También hay que investigar el tema del vocabulario y adaptar el monólogo donde sea necesario. Aunque se hable el mismo idioma, siempre hay palabras que tienen un significado diferente según el país.

Vos y tus intereses

Una vez que un comediante se haya presentado, el tema que atraviesa todo su monólogo sigue siendo él. La originalidad del Stand Up no está en el tema pero sí en la opinión del comediante, su visión del mundo. Puede hablar de (casi) cualquier cosa, pero siempre desde él: tiene que contar lo que le pasa con el tema que está tratando.

Por ejemplo: tengo una rutina sobre el hecho de que mi papá es gay. Al público no le interesa mi padre en sí, porque él no está en el escenario, estoy yo. Lo que sí les interesa es saber qué me pasa a mí con el hecho de tener un papá gay.
Muchas veces cuando mis alumnos traen un tema para hacer chistes, les tengo que decir y preguntar repetidas veces: “Es un tema interesante, la idea es buena, ahora quiero saber: ¿Qué te pasa a vos con este tema?”.

Si no sabés de qué hablar, preguntate de qué hablás con tus amigos. ¿De hombres, mujeres, series, política, música, amigos, sexo, maquillaje, adicciones? Y más importante todavía: “¿de qué te quejás?”. No te olvidés que el humor siempre surge de los problemas.

Temas cotidianos y universales

Como ya mencionamos en la introducción, al público de Stand Up le gusta que los comediantes hablen de temas cotidianos, cosas que son parte de su vida y con las cuales se pueden identificar. El público disfruta mucho esa sensación. Este tipo de temas genera un vínculo estrecho entre el público y el comediante.

Algunos ejemplos son: ir a un bar/restaurante, la farmacia, el supermercado, enamorarse, ser soltero, ir a un casamiento, las fiestas familiares, los padres… porque todos los vivimos y sabemos de qué habla el comediante.

Límites

Por más que el comediante se haya ganado la simpatía del público, o por más sincero que sea, hay temas que no van a entrar porque el público tiene otro perfil. Es cierto que es importante que el comediante defienda su material, que tenga la actitud: “Esto es lo que tengo para decir, ¡escúchenme!”.

Pero, lamentablemente, pasa que a los espectadores no les interesan ciertos temas por la razón que fuese. Como también habrá gente a quien no le gustará el estilo de algún comediante. Por ejemplo, será muy difícil hacer chistes sobre WhatsApp si la mayoría de la gente en el público tiene más de sesenta y cinco años y no lo usa. Más allá de que se pueda explicar cómo funciona, nunca va a ser tan gracioso como para la gente que sí lo usa. 

El comediante puede explicar algunas cosas de vez en cuando o contar algo (como la historia de una película para los que no la vieron), pero no hay que hacerlo demasiado porque el público se cansa.

Algunos ejemplos de temas que solo funcionan con ciertos públicos: los videojuegos (los jóvenes), la convivencia (personas que han convivido), tener hijos (padres), envejecer (depende del público: si tienen más de cincuenta, no se van a conectar con lo que significa cumplir treinta), irse de vacaciones a Europa, comprar una propiedad.

Puede haber diferencias según el país 
también. Por ejemplo: en Bélgica casi nadie manda audios por WhatsApp, y en Argentina lo hace todo el mundo. Entonces un material que habla de eso puede funcionar mucho en un país y no tanto en el otro.

EL PERMISO PARA HABLAR DE CIERTAS COSAS

El público solo da permiso para hablar de ciertos temas a ciertos comediantes. Si un comediante no respeta esa regla, el público lo puede percibir como arrogante, creído y — en algunos casos— racista, fascista o machista. Así solo…
~ Los gordos pueden hablar de ser gordos.
~ Los pelados de ser pelados.
~ Los judíos de ser judíos.
~ La gente petisa de ser petisa.
~ Las mujeres de no tener mucho busto.
~ Los hombres de tenerlo chico.

Más allá de que un comediante puede hacer uno o dos chistes aislados sobre estos temas, al público no le gusta cuando hacen toda una rutina desde esa perspectiva. Solo puede funcionar si él se pone en la situación como el ridículo, el que mete la pata.

BURLARSE DE UNA AUTORIDAD
Cuando nos burlamos de alguien, se puede hacer de manera ascendente. Al revés quedás como una persona muy antipática y creída. Es una cuestión de estatus. Así, por ejemplo, un empleador no puede burlarse de sus empleados, pero un empleado sí de su jefe. Un político no se puede burlar de los ciudadanos, pero los ciudadanos sí de los políticos, y así (propietario-inquilino, médico-paciente, policía-ciudadano, maestro-alumno).

GENERAR EL PERMISO
Se puede generar un permiso para criticar y burlarse de ciertas personas y/o situaciones. Por ejemplo, si un comediante se pone a criticar a su pareja, puede caer muy antipático. La gente piensa: «¿Por qué está con esta persona si solo la crítica?». Pero puede evitarlo aclarando primero que la ama mucho y que de vez en cuando hay algo que no le gusta. ¿A quién no le pasa eso?
Lo mismo pasa cuando uno habla de los hijos-padres-amigos, o cuando se pone a criticar un país.
En el mismo sentido, un comediante puede generar el contexto para hacer, por ejemplo, un chiste racista, diciendo que sabe que está mal tener este tipo de pensamientos pero que no lo puede evitar. El público lo acepta, ya que nos puede pasar a todos, y el chiste acaba siendo sobre los pensamientos racistas del comediante.

LA ACTUALIDAD
El público disfruta mucho los chistes sobre la actualidad porque hablan de algo que está en las noticias, los diarios y –por ende– en sus vidas. La gente aprecia la rapidez del comediante frente a los hechos. Se da cuenta de que el chiste fue escrito hace poco y por eso lo festeja más. Tiene el mismo efecto que un chiste improvisado: uno de nivel intermedio genera la misma risa que uno excelente, preparado.
El gran problema con los chistes de actualidad es que solo funcionan por unos días. Y eso es muy poco tiempo considerando el esfuerzo y el tiempo que requiere escribir un buen chiste.
Entonces, no siempre valen la pena, a menos que te paguen para hacerlo (por ejemplo en un programa de radio o televisión). Pero si hacer chistes sobre la actualidad te divierte, ¡hacelo! Nada motiva más que el placer de hacer lo que a uno le gusta.

HUMOR NEGRO Y POLÍTICA
Hacer humor negro o político es muy arriesgado porque la gente lo ama o lo odia. Puede haber gente que se muere de risa y al mismo tiempo gente que lo odia, se ofende, se aburre. Por eso, lo recomendable es solo hacer este tipo de humor en un show que aclare que la temática es humor negro o político. Limita la cantidad de gente que irá a ver el show, pero igual son nichos muy interesantes.

CÁNCER
El cáncer es el tema más difícil porque cualquier persona tiene a alguien cercano con esa enfermedad. Creo que solo aquellos comediantes que tienen o padecieron cáncer pueden hablar de ello. Y hasta ahí, porque se corre el riesgo de que el público se bajonee igual. El tema del HIV, por ejemplo, también es delicado, pero hoy hay más comediantes que se animan porque ya no es una enfermedad terminal.

SOBRE SER COMEDIANTE
Muchos comediantes novatos caen en la tentación de hablar sobre su nueva vida como comediante. Es entendible. Tal vez el Stand Up de repente forma una parte importante de tu vida y estás pensando en eso y buscando chistes todo el tiempo, tal vez soñás con vivir de eso. El problema es que al público no le interesa y tampoco sabe cómo es. Para el público, un comediante es gracioso o no lo es. Para ellos, no hay cursos, no se escriben chistes ni se trabaja sobre ellos. Los únicos chistes que funcionan sobre este tema son acerca del hecho de que a los padres no les gusta mucho que quieran vivir del Stand Up (como tampoco les gusta que sean actores, cantantes) porque la mayoría de los artistas ganan muy poco y el trabajo es muy inestable

Ícono del Stand Up: Sarah Silverman

Sarah Silverman se anima a hacer humor con lo que supuestamente no se puede: los tabúes. Tres años después de los ataques a las torres gemelas, dijo: “Obviamente, no quiero minimizar los eventos del 11/9”. Se imaginan la tensión que se sintió en la pausa que siguió a esta frase. Y después ella obviamente los minimizó, demostró que está dispuesta a menospreciar cualquier cosa. Está claro que ese tipo de chistes ofende a algunos. Es peligroso y a la vez liberador.
Hablar de tabúes siempre tiene como esa sensación de estar bailando sobre una cuerda floja. Muchos comediantes evitan esos temas a cualquier precio y otros los buscan a propósito para generar un efecto. Pocos saben manejarlos con la misma inteligencia que ella.
Sarah Silverman se burla de los hipócritas. Demuestra que la gente en general es mucho menos tolerante de lo que finge ser. Y admitir eso es gracioso. Su primera víctima siempre es ella misma: la eterna adolescente deprimida que siempre sabe todo mejor y una persona muy complicada para tratar. El show Jesus is Magic es en parte una película y en parte un show. Se muestra como una estrella de Stand Up muy narcisista. Parece que se odia por amarse tanto y al mismo tiempo se ama por tener el coraje de admitirlo

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También investigaremos en profundidad los siguientes aspectos del Stand Up: presentar un show, improvisación con el público, manejar eventos sociales y empresariales, producción de un show de Stand Up y unipersonales. Cada uno requiere habilidades especificas y te harán un comediante mucho más completo.

Opiniones

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Opinion Alumno Curso de Humor
Tony Olson
Estados Unidos
El curso de escritura de la Escuela de Stand Up Club es excelente. Te da las herramientas necesarias para arrancar en el Stand Up… aún lo reveo cuando escribo chistes.
Opinion Alumna
Natalia Nis
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Yo tenía una libreta en blanco y con el curso terminé escribiendo más de 30 chistes, porque aprendí a desarrollar diversos estilos de chistes. Actualmente los estoy usando en varios clubes de comedia en shows de micrófono abierto. Yo lo recomiendo a todo el que quiera iniciarse en el mundo de la comedia, no solo Stand Up.
Ronald Parra Alumno Escuela
Ronald Parra
Venezuela

Como comediante actuó en EEUU, Inglaterra, Francia, Holanda y Bélgica.
Participó en el Festival de Humor de Caracol TV en Colombia,
actuó en Tecnópolis y grabó para Comedy Central en Argentina.
Dirige «Stand Up Club» en la Recoleta,
Club de Comedia que ofrece shows y cursos de Stand Up.