Preparar la actuación en Stand Up

Introducción - Ensayar - ¿Cómo no olvidarse del texto? y ¿Qué hacer si eso pasa? - Vestirse para actuar - El estado gracioso - ¿Qué hacer justo antes de la actuación? - El uso del micrófono

Introducción

Lo más lindo del Stand Up es actuar en vivo. Para poder disfrutar al máximo de tu tiempo en el escenario, tenés que prepararte bien: primero, escribiendo chistes potentes, y segundo ensayándolos bien.

Ensayar

Ensayar es muy importante. En primer lugar, para incorporar bien el texto. Cuando un comediante conoce bien el texto, puede estar más presente en el escenario, conectarse con el público y poner más atención en la actuación en sí misma: actings, estado de ánimo, sonrisa, voz, cuerpo.

A la mayoría de los comediantes no les gusta ensayar porque es aburrido y solitario, pero como dice Seinfeld: “Es parte del trabajo de ser comediante y hay que hacerlo”.

Ensayar tiene más beneficios:
~ Ayuda mucho a bajar el miedo y la ansiedad antes de subir al escenario.
~ Es una parte fundamental del proceso de pulido de chistes porque ayuda y permite encontrar la forma más natural para decirlos.

Algunos dicen que no hay que ensayar los chistes palabra por palabra porque pareciese que estuvieses recitando un texto memorizado. Creo lo contrario: hay que memorizar tanto los chistes hasta que no parezca que se están diciendo de memoria.

Además, los chistes se escriben de tal forma que ninguna palabra esté de más y son estructurados para generar el mayor efecto. Entonces, se tienen que decir de la forma que se escribieron y no agregar palabras de más.

Los comediantes que dicen que no hace falta aprenderse el monólogo palabra por palabra, terminan haciéndolo siempre de la misma forma (con excepción de algunas palabras que pueden variar según el público). Parece que ensayan en el escenario.

¿CÓMO ENSAYAR?

Hay que ensayar el monólogo igual a como se hará en el escenario: en voz alta, como una charla entre amigos y con la comunicación alegre (veremos estos aspectos más en detalle en el Capítulo: La actuación).

Es importante ensayar en voz alta porque si decimos el texto para adentro, da la sensación de haberlo memorizado, aunque muchas veces no sea así. Para las expresiones (tanto de la cara como del resto del cuerpo), recomiendo ensayar sintiendo la emoción que está detrás del chiste y no tratar de actuar la emoción.

No ensayés delante de un espejo ni grabándote, especialmente si no sos actor, porque se vuelve muy complejo. Es tu material y lo escribiste porque algo te motivó. Intentá volver a sentir esa motivación y emoción cada vez que lo actúes.

Ahora, para actuar algún movimiento específico, como una acción (abrir una puerta, hablar por teléfono, abrazar a alguien), sí puede ser interesante grabarse o mirarse en el espejo para ver si está bien hecho.

Lo más efectivo es dividir los ensayos en varias sesiones, en varios días. Primero, porque a nadie le gusta ensayar y así se hace más ligero. Y segundo, porque una noche de sueño hace que el cerebro vaya procesando lo aprendido. Conocemos mejor el texto cuando nos levantamos que cuando nos fuimos a dormir la noche anterior. Una siesta también puede hacer maravillas.

No es buena idea comenzar a aprender la letra el mismo día de la función porque genera muchos nervios y el cerebro no lo termina de incorporar. Algunos necesitan sentir la presión del show que se acerca para obligarse a ensayar. A ellos seguramente les irá mucho mejor en la segunda función. A algunos les funciona ensayar justo antes de subir al escenario y a otros los nervios se lo dificultan demasiado. Si no te sale ensayar antes de actuar, no lo hagas porque eso potencia tus nervios. En este caso puede ser mejor concentrarse en estar presente en el show. Cada uno tiene que encontrar su forma.

A mí me funciona mucho ensayar los primeros dos, tres chistes antes de mi actuación. El principio del monólogo siempre es lo más difícil y los nervios pueden hacer que nos quedemos en blanco, aunque hayamos ensayado un montón. Por eso es importante que los primeros chistes salgan sin pensarlo. Cuando la gente comienza a reírse, nos relajamos y el resto sale solo.

¿Cómo no olvidarse del texto? y ¿Qué hacer si eso pasa?

Olvidarse del texto es un miedo recurrente en cualquier persona que se para delante de un público. Es más, muchas personas tienen pesadillas con quedarse boca abierta en esta situación.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA NO OLVIDARNOS LA LETRA?

Ensayar

Ya lo vimos, lo primero y fundamental es ensayar mucho.

Un machete

Recomiendo llevar una ayuda memoria en el bolsillo o pegarla en el piso del escenario. Yo llevé un machete a los primeros cincuenta shows que hice. Creo que solo lo tuve que sacar una vez, pero me tranquilizaba mucho saber que lo tenía encima.
Conviene anotar no más de una palabra por chiste porque, de lo contrario, uno se pierde buscando la información que necesita.

Cuando se usa el machete, lo mejor es hacer un chiste con eso (sobre la falta de memoria o los nervios). Si pasa al principio de tu monólogo, va a ser más gracioso todavía porque para el público es absurdo que ni te acuerdes de tus primeras líneas.

Con la humildad y la autocrítica, ganás la simpatía del público. Muchos comediantes anotan sus chistes en el celular, pero lleva más tiempo encontrar los chistes en un celular que en una hoja y esto le quita ritmo a la actuación. No lo recomiendo.

Interactuar o quedarse en silencio

También se puede interactuar hasta que vuelva la memoria, o quedarse en silencio y mirar al público. Si el comediante lo toma como algo natural, el público también lo va a tomar así.
Simplemente, hay que estar presente en el momento, tratar de relajarse y esperar a que el texto venga solo. El silencio genera tensión y hace que los espectadores se rían más con el próximo comediante.

Vestirse para actuar

El escenario tiene algo sagrado y místico. Es un show, una noche de salida y de festejo para el público, y lo protagoniza el comediante. Entonces un comediante tiene que prestar atención a su ropa. No está haciendo compras en el supermercado. La ropa debe estar limpia y ser medianamente neutra. Por ejemplo, puede ser un jean y una remera lisa.

Hay que proyectar una imagen que corresponda con el monólogo. Lo importante es que el público escuche y que no esté pensando en la vestimenta del cómico. La ropa del comediante tiene que ser lo último en lo que piensa el público.

También es importante que la ropa sea cómoda para que no impida hacer actings o movimientos cuando haga falta y para que el comediante no esté preocupado por ello.

Conviene que el público no vea ninguna mancha de transpiración. No hay que olvidarse que los nervios y las luces en el escenario dan mucho calor. El negro es el color que menos delata las manchas en las axilas. Recomiendo llevarte una remera o camisa extra si transpirás mucho.

Claramente, si va con tu personalidad escénica, podrás exagerar con ropa particular (accesorios, colores, objetos).

El estado gracioso

Todos tenemos un momento en el que somos más divertidos, más juguetones. Puede ser que no te haya pasado en mucho tiempo, pero te pasó.

Al comediante le conviene estar en ese modo en el escenario. Para eso tiene que salir del piloto automático, de esta obsesión de hacer cosas todo el tiempo, y tiene que estar presente en el momento, atento a lo que pasa a su alrededor y querer jugar con eso. Cada uno tiene su forma. Hay que preguntarse qué pasó, cuándo entraste en ese estado las veces anteriores.

Existen juegos que nos ponen de buen humor (las adivinanzas funcionan mucho). Ellen DeGeneres, antes de hacer su programa en televisión, siempre hace el juego de tirar su goma de mascar al aire y tratar de atraparla con la boca. Comenzó como un juego las primeras veces pero lo transformó en un ritual.

Otros métodos que funcionan mucho son mover el cuerpo, bailar o cantar. Todas estas actividades generan muchas endorfinas.

¿Qué hacer justo antes de la actuación?

Antes de subir al escenario, conviene prestar atención al show: sentir el clima, ver cómo está compuesto el público (edades, sexos, qué los hace reír), escuchar la interacción de los demás comediantes con el público (para no preguntar las mismas cosas después y usar esa información) y su material (para no hablar de lo mismo).

Si estás muy nervioso (y querés ensayar), te conviene ir a un lugar donde nadie te vea ni te escuche. El público puede perder confianza en un comediante si lo ve nervioso antes de subir al escenario.

El uso del micrófono

Parece ser algo poco importante, pero saber qué hacer con un pie de micrófono muestra profesionalismo y genera confianza en el público. La mayoría de los comediantes no usan el pie. Igual, vamos a ver todas las situaciones.

¿QUÉ HACER CON EL PIE DEL MICRÓFONO CUANDO NO ESTÁ A LA ALTURA ADECUADA?

Cuando no está a la altura de la boca (casi siempre será así), hay que ajustarlo. Si el comediante no logra hacerlo de manera rápida y eficaz, el público perderá la confianza en él antes de que haya arrancado con el monólogo. Por eso, antes del show, hay que probar el pie. Casi todos son iguales, pero con pequeñas diferencias.

Si en el show no se logra ajustarlo, lo mejor es burlarse de uno mismo. Y conviene actuar sin el pie porque no tiene ningún sentido dejarlo a una altura inadecuada. El público no escuchará bien el monólogo y se distraerá pensando en eso. Hay que aprender a actuar con y sin pie, porque a veces simplemente no hay uno.

¿QUÉ HACER CON EL PIE DEL MICRÓFONO SI NO SE USA?

Hay que dejarlo en un lugar que no obstruya la vista del público (para que no distraiga), puede ser a un costado. Muchos comediantes novatos sacan el micrófono, dejan el pie donde está y hacen su monólogo detrás o caminando alrededor del pie.

¡Queda raro!

Tampoco hay que llevarlo muy lejos porque puede generar un tiempo muerto tanto en el momento de alejarlo como cuando hay que volver a buscarlo porque se necesita. Algunos comediantes sacan y ponen el micrófono varias veces durante su actuación, según lo que conviene para cada chiste.

Cuando se hace, lo mejor es seguir hablando de forma natural para adaptar la situación y evitar un silencio incómodo. Puede requerir algo de práctica.

¿QUÉ HACER CUANDO EL COMEDIANTE SIGUIENTE TAMPOCO USA EL PIE?

En este caso, conviene darle el micrófono en la mano. Algunos dicen que siempre hay que dejarlo en el pie, pero queda un poco ridículo que un comediante que no lo usa, al final de su rutina, lo deje en el pie y lo primero que haga el siguiente sea sacarlo.

¿QUÉ HACER SI EL PRESENTADOR NO TE DEJA EL MICRÓFONO EN EL PIE?

Puede suceder que tenías pensado arrancar tu monólogo con el micrófono en el pie pero el presentador te lo da en la mano.
Solo buscalo si realmente es fundamental para tu actuación. ¡No actúes como si el público no estuviera! Por ahí no conviene hablar aún (para no quemar tu persona escénica), pero por lo menos hay que mirarlo.

JUGAR CON EL CABLE DEL MICRÓFONO

Muchos comediantes novatos no dejan de jugar con el cable del micrófono (más que nada por nervios): lo agarran, lo estiran, lo doblan… distrae mucho. Con una mano se agarra el micrófono (con el cable suelto, colgando) y con la otra gesticulamos. Es aconsejable hacerlo de esta forma desde el principio porque después se convierte en manía y puede ser muy difícil dejar de hacerlo.

Otra razón para no hacerlo es porque tirando y doblando el cable se puede romper por dentro y se pierde la conexión. No hay forma de repararlo. Quienes hayan contratado al comediante tendrán que comprar un cable nuevo, por lo cual obviamente no estarán muy felices.

 

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Opiniones

Siempre recomiendo el curso de Kristof y la Escuela de Stand Up Club a todos que me dicen que quieren empezar a hacer Stand Up. Gracias al curso aprendí cómo usar mis emociones y observaciones para generar material, y que hay varias formas de escribir un chiste.
Opinion Alumno Curso de Humor
Tony Olson
Estados Unidos
El curso de escritura de la Escuela de Stand Up Club es excelente. Te da las herramientas necesarias para arrancar en el Stand Up… aún lo reveo cuando escribo chistes.
Opinion Alumna
Natalia Nis
Argentina
Yo tenía una libreta en blanco y con el curso terminé escribiendo más de 30 chistes, porque aprendí a desarrollar diversos estilos de chistes. Actualmente los estoy usando en varios clubes de comedia en shows de micrófono abierto. Yo lo recomiendo a todo el que quiera iniciarse en el mundo de la comedia, no solo Stand Up.
Ronald Parra Alumno Escuela
Ronald Parra
Venezuela

Como comediante actuó en EEUU, Inglaterra, Francia, Holanda y Bélgica.
Participó en el Festival de Humor de Caracol TV en Colombia,
actuó en Tecnópolis y grabó para Comedy Central en Argentina.
Dirige «Stand Up Club» en la Recoleta,
Club de Comedia que ofrece shows y cursos de Stand Up.