La actuación en Stand Up

El comienzo de la actuación - La forma de actuar Stand Up - Probar material nuevo

El comienzo de la actuación

La actuación arranca a partir del momento en el que el público ve al comediante y no cuando este tiene el micrófono en la mano. Muchos comediantes novatos suben al escenario y se dirigen hacia el micrófono como si fueran Usain Bolt, ignorando por completo al público. Es un error.

¿QUÉ HACER EN EL TRAYECTO ENTRE SUBIR AL ESCENARIO Y LLEGAR AL MICRÓFONO?

El comediante tiene que hacer contacto con el público lo antes posible. Es raro para los espectadores cuando un comediante actúa como si ellos no estuvieran. Entonces, hay que hacer contacto visual y también, aunque no sea tan necesario, se puede saludar o gritar algo (si tenés una voz potente o si la sala es chica). Hacer contacto desde el principio también evita que el público se ponga a pensar en otra cosa, a mirar sus celulares, a hablar entre ellos.

Hay que aprovechar el envión de la música y del hecho de aparecer en el escenario. La gente siempre está contenta de ver una cara nueva en el escenario, ya sea porque le fue bien al comediante anterior y siguen en esta energía, o porque no le fue tan bien al anterior y renuevan sus esperanzas. No dejés que baje la energía ignorando al público.

¿SE PUEDE BAILAR?

Algunos comediantes bailan antes de comenzar su monólogo. Está bueno, siempre y cuando sea parte de la rutina. ¡O sea, tiene que generar una risa! Puede ser por el baile en sí o por un comentario después de la performance. Bailar por bailar es raro. No importa si bailás bien o mal. Es un show de Stand Up: la gente pagó una entrada para reír, no para ver un baile.

Parece que algunos lo hacen porque no saben cómo comportarse mientras la gente aplaude. Hay que bancarse los aplausos y mirar al público. También es así al final del show: no se puede salir corriendo. Hay que saber recibir los aplausos.

GARANTIZAR UNA RISA EN EL PRIMER CHISTE

Como ya aclaramos antes, es muy importante generar una risa en el primer chiste, tanto para el público como para el comediante. Ambos se tranquilizan y se relajan. Por eso es fundamental arrancar con uno de tus mejores chistes. Lo ideal es que tu primer chiste funcione. Pero si no es así, el público también se puede reír con un remate salvador diciendo simplemente: “Sí, este chiste no es gracioso”. En el 99% de los casos el público se va a reír. Conviene ensayar el monólogo con eso (obviamente si la gente se ríe, no se dice en el escenario).

La forma de actuar Stand Up

La forma de decir las cosas es muy importante en el humor. Muchas veces decimos de un comediante: “No es tanto lo que dice sino cómo lo dice”. Y eso tiene que ver con la actuación.

El Stand Up tiene la forma de una charla entre amigos. Al público tenés que hablarle como si estuvieras contando una anécdota a tus amigos: relajado y distendido. No es teatro ni televisión. El comediante está en vivo con la gente delante de él. Hay que mirarla a los ojos y hablarle directamente, de forma natural. Si no, el público siente que el comediante solo viene a recitar su texto y no hay conexión. Pierde interés y baja la atención. Parece fácil pero no lo es, porque el escenario no es un ambiente natural para nadie al principio. Significa pararse en un lugar más alto, delante de un público desconocido y tratar de hacerlos reír. Por eso es tan importante actuar mucho, subir la mayor cantidad de veces que se pueda al escenario para que se vuelva parte tuya.
El tiempo y la experiencia en él nos hacen sentir cada vez más cómodos allí arriba.
A veces un/a comediante puede lograr risas sin conexión, pero poco después del show el público se habrá olvidado de él/ella.

1. LA COMUNICACIÓN ALEGRE

La comunicación alegre es el aspecto más importante de la actuación en el Stand Up. La vida de un comediante puede estar llena de angustia, pero no sufre en el escenario. En ese momento está feliz de poder hablar de sus problemas. Es como cuando algo malo te pasa en la vida y no podés esperar hasta llamar a alguien y decirle: “¡No vas a creer lo que me pasó recién!”. Sin eso, no importará mucho la calidad del material ya que la actuación siempre será tibia.

Cuando un comediante habla sobre lo deprimido o lo enojado que está, el público no lo ve en ese estado, ve que cuenta eso con entusiasmo y alegría. Comunicación alegre no significa que el comediante sea alegre, porque un comediante alegre es una contradicción. Significa que el comediante es feliz de tener la oportunidad de hablarle al público sobre sus problemas.

El estado de ánimo del comediante es contagioso. El público siente lo que siente el comediante. Cuando un comediante está alegre, el público se pone alegre, y al revés. Entonces para que el público la pase bien en un show, el comediante la tiene que pasar bien en el escenario. Es lo que tienen las artes escénicas.

Es como cuando mirás una película, podés llorar o explotar de risa, aunque veinte minutos antes tu estado de ánimo haya sido totalmente diferente.

Si el público siente que el comediante sufre lo que está contando, se pone incómodo y sufre con él. Eso no significa que el comediante no pueda mostrar emociones consideradas negativas, como el enojo, la vergüenza, el miedo. Se mete dentro de ellas para demostrar un momento o una situación, y lo hace de forma controlada: entra y sale cuando quiere (en general en los actings). Si al principio los nervios no te permiten disfrutar de estar en el escenario, ¡hay que fingirlo!

Por último, comunicación alegre no significa que el comediante se ríe de sus propios chistes. Esto en general no queda bien, aunque hay excepciones.

2. RITMOS Y PAUSAS

Los ritmos y las pausas son muy importantes en el humor. El texto y la estructura pueden estar perfectos pero si no dejamos una pausa en el momento indicado, la gente no se ríe. ¿Cómo hacerlo? Es algo muy difícil de transmitir y cambia de un chiste a otro. El escenario es el lugar donde aprendemos a sentir los ritmos y las pausas con el público. No todos los públicos quieren o necesitan la misma velocidad. Hay shows donde conviene hablar más rápido y otros más pausado. También se aprende con experiencia. Basta con ver videos de comediantes conocidos en sus inicios y compararlos con los más recientes. En general la diferencia es enorme. Los más frenéticos se calman y hablan más lento y pausado y los estáticos se sueltan y se energizan.

Lo que sí es más fácil de aprender es dejar una pausa cuando la gente se ríe. En general, pasa después de un remate pero también puede ocurrir inesperadamente en otro momento. En ambos casos hay que hacer lo mismo: parar de hablar hasta que la risa casi se apague. No hay que dejar que se apague por completo porque de lo contrario se genera un momento muerto. Si el comediante habla cuando hay risas, el público no escucha lo que dice y pierde el hilo. Por miedo de que vuelva a pasar, pueden dejar de reírse del todo.

3. EL CUERPO

Preferentemente, los movimientos del cuerpo deben ser naturales. Para hacer Stand Up no hace falta aprender a actuar. Ya lo dije antes: la mejor forma es tratar de sentir las emociones del chiste, enfocarse en ellas y dejar que el cuerpo siga. No estés pensando qué hacer con tu cuerpo, dejá que el cuerpo siga tus palabras y tus emociones. Obviamente, si el comediante tiene habilidades de actuación, clown, acrobacia y lo puede integrar a su Stand Up, es un plus enorme.

4. CÓMO TIRAR UN REMATE

Un remate se dice con convicción. Se te ocurrió, lo pensaste, lo escribiste, ahora tenés que defenderlo y decirlo con confianza.
Y si no se siente, tenés que fingirlo. Si el comediante no cree que puede ser gracioso, la gente tampoco lo va a creer. No significa que haya que gritar los remates (para nada), pero sí decirlos con la intensidad de la emoción que acompaña al chiste, con la actitud.

Muchos bajan la voz y miran hacia abajo cuando llega el remate. Hay que hacer lo opuesto, por más difícil que sea. Si tus nervios son tan obvios (tiembla tu cuerpo y tu voz) que el público los puede percibir, lo mejor es hacer un par de chistes sobre esa falta de seguridad en uno mismo. Como se nota, no habrá que ni actuarlo y será auténtico. Con las risas, el comediante va tomando confianza y va a poder actuar cada vez con más seguridad.

5. NO SE PIDE PERMISO

Un comediante no pide permiso al público para hablar sobre algún tema. Es libre de elegir de qué quiere hablar y lo tiene que imponer con la actitud de “¡Esto es lo que tengo para decir, ahora escúchenme!”.
Algunos comediantes parecen pedir permiso haciendo preguntas, veamos algunas: “¿Alguien más fue de viaje a Europa?”, esperando que alguien diga que sí para hablar de eso. Esa pregunta solo sirve para generar una interacción verdadera con el público, y si solo es para obtener un “sí” o un “no”, es como querer obtener la aprobación del público sobre el contenido de su monólogo. Otra frase típica para pedir permiso es: “¿Alguien más piensa que…?”. Cuando no hay alguien que piense lo mismo o alguien que reaccione y el comediante hace su material igual, pareciera que le importara muy poco lo que pensara el público. Si lo va a hacer igual, ¿para qué pedir permiso?

6. ACTUAR UN CHISTE TONTO

Cuando un comediante hace un chiste considerado tonto, infantil o fácil, lo tiene que asumir demostrando que lo sabe. De lo contrario, no funciona y el público se desconecta. Pasa mucho con los juegos de palabra y literalidad. Yo tengo por ejemplo el siguiente chiste: “Me encanta vivir en Argentina porque acá soy especial. Acá digo que soy de Bélgica y a la gente le parece interesante. Allá digo lo mismo y me dicen: ‘Y… yo también soy de Bélgica”. Este chiste solo funciona si hago saber al público que sé que es un chiste tonto (en general con la expresión de mi cara).

7. CUANDO HAY POCO PÚBLICO

Llegar a un show y descubrir que hay poco público nos pone mal. Es perfectamente entendible. Estuvimos escribiendo, trabajando y ensayando el material, y ahora hay que actuar para seis personas. A todos nos pasa de llegar a un show y que haya poco público (menos de quince personas). Hay que saber que en este caso, la gente no se ríe tan fuerte. No necesariamente quiere decir que no la está pasando bien.

Los factores que hacen que sea más difícil generar un buen clima y hacer reír cuando hay poca gente son:
~ La gente está más expuesta: no se anima a reírse tan fuerte por miedo a que los demás puedan identificar de quién es la risa (mucha gente tiene vergüenza de su propia risa) y también sienten que el comediante los puede ver mucho más (y no pueden desaparecer dentro del público como cuando hay más gente).
~ La gente puede pensar que el show no será gran cosa (ya que hay tan poca gente).
~ Falta la fuerza contagiosa de la risa. Si un chiste funciona menos o no funciona, no necesariamente quiere decir que es un mal chiste.
~ Cuando hay poca gente, el comediante puede ver exactamente quién se ríe y quién no. Cuando hay muchísima gente y la mitad no se ríe, el comediante ni lo nota. Por eso es mucho más fácil actuar para cien personas que para diez, y para 500 es más fácil todavía.

Conviene interactuar más con el público cuando son pocos. Vas a lograr que se relajen y se conecten rápidamente con vos. Lo más importante es no enojarte con la gente que sí está, porque ellos son los que ¡sí vinieron! Con ellos, hay que estar agradecido y esto se les puede decir literalmente. Esto hace que se distiendan.

Ícono del Stand Up: Jim Carrey

Jim Carrey era solo un niño cuando comenzó en la comedia haciendo imitaciones y chistes físicos para entretener a su madre, que siempre estaba enferma. Carrey tiene un talento único para hacer caras graciosas, voces locas y movimientos imposibles. Sabe exagerar las características distintivas del estado de ánimo o carácter de una persona. Lo hace casi literalmente en la película La Máscara. Hay que ver a Carrey para saber de qué estamos hablando, porque el talento de él es humor físico. No se puede plasmar en papel. Es posible imaginar el espectáculo físico que él puede hacer a partir de ideas como: “El hombre que tiene un orgasmo inesperado” y “Un hombre guiado literalmente por su pene dentro de un bar”.
Algunos lo reducen al humor físico pero Carrey también logró hablar de cosas personales, como por ejemplo cómo fue crecer en un barrio pobre con su madre enferma, abandonados por su padre. Cuando dice que piensa en cosas insignificantes como «¿Qué pasaría si mis padres fueran al infierno?», se entiende que de algún modo le toca de cerca. También cuando describe un orgasmo como “Esas mini-vacaciones del dolor de la vida”.
Carrey fue muy innovador en su forma de hacer Stand Up, por ejemplo su manera de saludar al público (como si se hubiera vuelto loco recitando la misma frase mil veces), su hábito de dejar caer el micrófono, sus gritos (antes de que nadie más lo hiciera) y sus explosiones de enojo (sacándose la camisa y tirándola al público.).

Probar material nuevo

1. ¿CÓMO PROBAR CHISTES NUEVOS?

Para dar una chance de verdad a los chistes nuevos, conviene que la gente esté riéndose porque cuesta decirlos con mucha confianza y actitud (no sabemos todavía si van a funcionar). Y como es importante ganar la confianza del público lo antes posible, no nos podemos arriesgar con material nuevo. Entonces hay que comenzar con chistes que ya funcionan para que los espectadores se rían y se relajen de entrada. Tampoco sirve presentar material nuevo al final porque siempre hay que irse de la mejor forma posible.

Entonces el material nuevo tiene que ir entre material ya probado y en diferentes momentos del monólogo. Porque si no funciona, corremos el riesgo de perder al público. Hay que pensar en la actuación como una cuenta bancaria: conviene mantenerla en positivo durante toda la actuación. Si tres chistes generan risa, puede haber dos que fallan, pero con el tercero tiene que volver la risa. Si no, dejarán de escuchar. Por eso, en la parte que pruebes chistes nuevos, lo mejor es hacer tres chistes ya probados, dos chistes nuevos, tres chistes probados, etc. Así, das una chance a tus nuevos chistes.

Los chistes probados te dan una referencia también. Sabés cuánta risa generan en general; y si, por ejemplo, no se rieron mucho con tus chistes probados y tampoco con los nuevos, no podés saber si los chistes nuevos son buenos o malos. Fue una noche difícil en general.

Para ilustrar ese punto, hay una anécdota de un juicio contra Eddie Izzard. Después de un show en el Madison Square Garden en Nueva York para 7000 personas, Izzard fue denunciado por varios espectadores porque decían que parte del mismo show ya la habían escuchado el año anterior en otro show de él. Se sintieron estafados. Izzard se defendió explicando al juez que siempre prepara su show nuevo probando partes en el show anterior, porque necesita probarlos de a poco con un público de verdad. El juez entendió el punto de vista de Izzard y también el delpúblico, y condenó a Izzard a una multa simbólica de un dólar.

2. ¿CÓMO SALIR ELEGANTEMENTE CUANDO UN CHISTE NO FUNCIONA?

Cuando probamos material nuevo, algunos chistes no funcionan. Cuando son muchos, la situación se puede volver muy incómoda. El público pierde la confianza en el comediante, se aburre y hasta puede dejar de prestar atención al comediante, y al show en su totalidad. Aunque cuente un buen chiste después, puede ser tarde. Entonces es importante mantener a la gente riéndose, aunque los chistes no funcionen. Existen varias formas de hacerlo.

REMATES SALVADORES

Una primera estrategia es usar remates salvadores. Uno puede ser sobre el hecho de que un chiste no fue gracioso. Si funciona y la gente se ríe, no se decae el show. Este tipo de remates genera mucha complicidad con el público porque el comediante reconoce que el chiste no salió bien. Así muestra que está atento y que le preocupa cómo la está pasando el público.

El peligro de esos chistes es que pueden funcionar tan bien que algunos comediantes se confunden y arman su rutina en base a ellos. Algunos hasta llegan a construir toda una persona escénica basada en “el tipo que hace chistes malos y se la banca”. Es un error. Estos chistes solo están para ayudar a que el proceso de construir material sea menos doloroso. No son remates de verdad y no son originales. La mayoría de los comediantes usan los mismos.

Ejemplos de remates salvadores:

Estas respuestas se usan principalmente en los open mics, donde el público sabe que los comediantes están probando cosas nuevas.
~ “Sí, tienen razón, ese chiste es malísimo. Lástima que no me di cuenta antes”.
~ “Ok, este chiste se va, no lo voy a decir nunca más”.
~ “Yo también esperaba más de ese chiste”.
~ “Lo voy a mejorar”.
~ “A mí me gusta”.
~ “Por lo menos aprendieron algo, (no todo es un chiste)”.
~ “¿No? ¿No está bueno?”.
~ “El chiste es que no hay remate”.
~ “Lo que hubiera estado bueno es que allí vendiesen un buen remate para este chiste”, (cuando por ejemplo estás hablando de un local, bar o restaurante).
~ “Con otro público ese chiste funciona, pero se ve que ustedes son demasiado inteligentes/jóvenes”, (la idea acá es tirarle un cumplido al público).

Hay uno que funciona mucho cuando un comediante no es muy atractivo:
~ “Con otro público ese chiste funcionaría, pero se ve que ustedes están demasiado fascinados con mi facha”.

USAR EL SILENCIO

Cuando un chiste no funciona, el comediante se puede quedar parado, mirando fijamente al público, hasta generar tanta tensión que la gente se ría igual. Hay que tener bastante confianza para hacerlo (porque un segundo sin hablar en el escenario se siente como diez minutos fuera de este). No se puede repetir demasiadas veces. Es para hacerlo una o dos veces por show.

ERROR EN EL HABLA

Si te equivocaste al hablar, podés decir: “Ups, doblé mi lengua, vamos a rebobinar el tiempo” (se puede hacer el sonido). Y arrancás de vuelta con el chiste. Cuando me pasa a mí, en general digo: “Uy, dije mal el chiste y la cagué”. Casi siempre se ríen. Es otro ejemplo de que cuando algo sale mal, conviene simplemente reconocer lo que está pasando.

3. ¿DÓNDE PROBAR MATERIAL NUEVO DE STAND UP?

UN SHOW

Para que un chiste nuevo tenga una oportunidad real, lo mejor es que el público no sepa que el comediante está probando material, porque en este momento el público sale del rol de público normal y se pone en el papel de juez (en lugar de escuchar simplemente, se pregunta: «¿otras personas se reirían de eso?») o de hincha (te apoyan demasiado, o sea se ríen de absolutamente
todo). Ninguno de los dos sirve.

Solo podemos probar un número limitado de chistes nuevos por show porque lo más importante siempre es hacer reír. No importa si es un open mic o un show profesional. Ese día el público conoce al comediante y va a decidir si es gracioso o no, aunque se aclare que es un show para probar material. Ya lo dijimos antes: para el público hay personas que son graciosas y otras no. Para ellos no existen libros ni cursos.

OPEN MIC

Cuando aún no tenés el nivel para actuar en un show profesional, el open mic es el espacio más cómodo para probar material y ganar práctica escénica. Algunos aspectos se deben tener en cuenta con respecto a los open mics. Lo primero es que muy pocos tienen público de verdad. La mayoría cuenta con comediantes que también van a subir al escenario esa noche como espectadores. Con ellos, en general, pueden pasar dos cosas: o que le ponen mucha onda (demasiada) porque son amigos/as, compañeros/as, o no le ponen nada de onda porque ya nada los hace reír, por envidia, cansancio o porque van a subir y están repasando lo que ellos van a decir.

El segundo tema de los open mics es que muchos de ellos se realizan en restaurantes o bares. Si bien la considero como una experiencia que hay que pasar para ganar aprendizaje, allí no están dadas las condiciones para un show. Más allá de que el lugar no estará armado como un club de comedia (con respecto a sonido, luces, escenario, ruidos molestos, etc.), los comensales que van a cenar serán tu público y, en la mayoría de los casos, ni siquiera saben que van a encontrarse con un show de humor.
Puede pasar que ellos quieren charlar con quienes hayan ido y que no te presten atención, charlen encima, o hasta que te pidan que te calles. Con lo cual, si tu chiste no funciona, no necesariamente hay que desecharlo o modificarlo porque no es un público genuino. Generalmente, te prestarán atención las mesas que estén más cerca del escenario, quedate con ellas, hacé contacto visual y olvidate de las mesas de atrás.

AMIGOS

Se puede probar material en el día a día, por ejemplo, con amigos. Lo importante es que el comediante no diga que está probando chistes para su show, porque esto hace que se pongan muy exigentes. No se van a reír. Van a decir si está bueno o no.

Ese comentario no sirve. En cambio, si el chiste los sorprende y los hace reír espontáneamente, entonces funciona.

Cuando los amigos no se ríen, tampoco significa que el chiste no sea bueno. No están dadas las circunstancias de un show de Stand Up donde se genera un clima íntimo sin distracciones. Y también pasa lo contrario, se ríen con historias y anécdotas que no causan gracia a un público desconocido.

FAMILIA

¡No actúes para tu familia! Lo van a pedir, ¡sabelo! Es un error que comete la mayoría de los comediantes novatos. La familia se entera de que hacés Stand Up y quieren un show exclusivo. ¡No lo hagas! Ni con material nuevo ni probado. No importa cuánto te lo pidan, cuánto supliquen. Yo cometí el error… ¡tres veces!

Siempre fue un desastre. Tu familia te conoce de una forma demasiado particular para que los hagas reír con tu material escrito para un público desconocido. Lo único que podría funcionar es un material específicamente para ellos, riéndote de ellos o de cosas que pasaron en la familia.

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Opinion Alumno Curso de Humor
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El curso de escritura de la Escuela de Stand Up Club es excelente. Te da las herramientas necesarias para arrancar en el Stand Up… aún lo reveo cuando escribo chistes.
Opinion Alumna
Natalia Nis
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Ronald Parra Alumno Escuela
Ronald Parra
Venezuela

Como comediante actuó en EEUU, Inglaterra, Francia, Holanda y Bélgica.
Participó en el Festival de Humor de Caracol TV en Colombia,
actuó en Tecnópolis y grabó para Comedy Central en Argentina.
Dirige «Stand Up Club» en la Recoleta,
Club de Comedia que ofrece shows y cursos de Stand Up.