Hacerse bueno en Stand Up

Actuar mucho - ¿Dónde actuar? - Aprendé de los mejores - ¡Cada vez se hace más fácil! - Comportamiento arriba y afuera del escenario - Arreglo con el productor - Camino del comediante

Actuar mucho

Lo más importante al principio es actuar mucho porque cuanto más tiempo un comediante pasa en el escenario, más cómodo se siente. Cada vez será más natural y expresivo. La forma óptima de mejorar la actuación es actuar. Actuar mucho también hará que la escritura mejore porque permite probar las ideas rápido con un público de verdad y pulir el material. Como dije antes, un chiste puede necesitar de veinte a treinta pruebas con el público para quedar bien asentado.

Antes de preocuparse (y ocuparse) de que las personas indicadas te vean, es importante hacerse bueno. La prioridad de un comediante al principio tiene que ser llegar a un nivel a donde casi siempre se obtengan risas. Si todavía hay muchos altibajos, conviene no promocionarse demasiado hasta que esto cambie.

Tampoco conviene actuar en un show que esté encima de tu nivel. Te puede ir mal en un open mic y no pasa nada. Si te va mal en un show profesional, no te van a volver a llamar muy pronto de ese lugar.

Si tu ambición es llegar a ser profesional, deberías actuar como mínimo una vez por semana. En ciudades como Nueva York y Londres, los comediantes suben ocho, nueve veces por semana al escenario. Si solo actúas una vez por mes, el Stand Upsolo va ser un pasatiempo. Está perfecto, pero no se puede pretender más que eso.

¿Dónde actuar?

Al principio la mayoría de los lugares para actuar se consigue a través de las redes sociales. En caso de clubes de comedia, hay que contactarlos directamente. Para presentarse en otros shows, hay que llegar a los productores de estos. Una vez en el circuito, se consiguen espacios conociendo gente del rubro. Tus colegas te recomendarán a dónde actuar y algunos de ellos tendrán su propio show.

Hay que ofrecerse pero sin ser demasiado insistente, esto puede ser muy molesto. Primero, tenés que ser tu propio productor. Más allá de tu nivel como comediante, ¡no esperés que te llamen! Hay que persistir. Una buena función no hará que de repente te llamen de todos lados.

GENERAR TU PROPIO SHOW

Si no hay muchas posibilidades para actuar, por la razón que fuese, uno puede generar sus propios espacios. Hay que armar un elenco (puede ser fijo o con comediantes rotativos) y ofrecer el show en bares, restaurantes, centros culturales, a donde se te ocurra. A este tema lo ampliaré en el capítulo  dedicado a la producción de shows de Stand Up.

Aprendé de los mejores

Para aprender, hay que ver buenos comediantes. Ellos te enseñarán lo que funciona y podrás observar cómo cada uno logró un estilo bien personal y diferente. El actor Ian McKellen (conocido por sus papeles en El señor de los anillos y X-Men) dijo que cuando era joven y decidió estudiar actuación, quiso estudiar la actuación excelente porque no quería ser actor, quería ser un actor excelente.

Hay que ver a los grandes del género y ¡en vivo! Insisto en lo último porque no es lo mismo ver a un comediante en un teatro que en un video. En el último, falta el elemento más importante del Stand Up: la energía del público. Es como ver un recital en vivo o por YouTube.

No tengas miedo de copiar el estilo de tus comediantes preferidos sin darte cuenta. Aprendemos imitando, lo hacemos desde que nacemos y, sin embargo, todos terminamos siendo personas únicas. No es algo por lo cual haya que preocuparse.

Te cruzarás con buenos comediantes en los open mics. Aprovechá y aprendé de ellos. No les cuentes lo bueno que sos (eso lo verán en el escenario)… Escuchalos. Tratá de descubrir cómo escriben material, cómo se preparan, cómo se promocionan.

¡Cada vez se hace más fácil!

Esto es lo contradictorio del Stand Up. En general cuando aprendés algo, arrancás en el nivel más bajo, más fácil, y vas subiendo. En Stand Up es al revés. Después de la muestra y los primeros shows para amigos y familiares, se vienen los shows más difíciles: shows con pocos espectadores o público de comediantes únicamente. Cuando un comediante se hace bueno, actúa para gente que pagó una entrada. Se hace más fácil. Y cuando él/la comediante se vuelve famoso/a, se hace más fácil todavía porque la gente viene especialmente a gozar de su actuación. Actúa para públicos más heterogéneos y no tiene que ganárselos. Ya lo conocen, saben lo que hace y vienen por eso.

Comportamiento arriba y afuera del escenario

Un club de comedia espera que el comediante:
~ Llegue a horario.
~ Trate bien a los empleados del lugar y al público.
~ Esté listo para actuar cuando llegue su momento.
~ Haga reír.
~ Respete su tiempo en el escenario.

Obviamente lo que más esperan de un comediante es que haga reír. Y cuánto más risas, mejor. Un club de comedia no se deja guiar por gustos personales, se deja guiar por las respuestas del público. Los productores prefieren trabajar con comediantes sólidos que se comportan de manera profesional que con comediantes geniales en los que no se puede confiar.

Lo ideal es ir a conocer el lugar para ver el funcionamiento y saber cómo manejarse. Tener toda esa información de antemano permite enfocarse en actuar más concentrado el día de la actuación.

1. LA PUNTUALIDAD

Llegar a horario es importante como en cualquier ambiente de trabajo. Y si llegás tarde, tenés que avisar. Al productor le tranquiliza saber que el comediante está en camino o por llegar.

2. SER BUEN PÚBLICO Y BUEN INVITADO

Un público enfocado es crucial para una buena actuación. Mientras un comediante espera su turno fuera del escenario, tiene que ser un miembro ejemplar del público y no una distracción. Hay que apoyar a los demás comediantes. Puede charlar con colegas o invitados fuera de la sala para no perjudicar el show. Suena obvio pero no lo es. Algunos comediantes charlan en las funciones de otros o hacen chistes arriba del escenario sobre camareros o demás empleados del lugar, y ese tipo de cosas es un error. Los productores prestan tanta atención a cómo los comediantes se portan tanto abajo como arriba del escenario.

3. ESTAR LISTO PARA ACTUAR CUANDO LLEGUE EL MOMENTO

Antes de que comience el show, dan el orden de los comediantes. Es la responsabilidad del comediante estar listo para subir al escenario en el momento correcto, prestando atención al comediante que le precede. El tiempo en el escenario es limitado, así que no conviene perder tiempo en llegar allí.

4. RESPETAR EL TIEMPO

Bajarse a horario parece evidente, pero es lo que más les cuesta a los comediantes. Cuando te piden hacer diez minutos, hay que hacer diez; ni más, ni menos. Respetar el tiempo hace que un comediante sea profesional. Siempre está el/la que hace menos cuando le va mal y el/la que hace más cuando le va bien.

En general los lugares tienen horarios estrictos, especialmente cuando hay varios shows programados en la misma noche. Si un comediante se retrasa, se retrasa todo. Genera desorganización y clientes disconformes, que están esperando el siguiente show.

También se van a enojar los demás comediantes porque si está estipulado que el show termine a determinada hora, van a tener menos tiempo y a ningún comediante le gusta eso. Lógicamente no hay que seguir esas reglas si el productor te da el permiso explícito de hacer menos tiempo o más. Puede pasar que el lugar no sea estricto con los tiempos y te dé más libertad, pero eso es decisión de la producción y no del comediante.

CUANDO TE VA BIEN

A veces pasa que un comediante la está rompiendo y, como el público la está pasando tan bien, piensa que en este caso es justificado pasarse. ¡No! Tu tiempo es tu tiempo. Al siguiente comediante también le puede ir excelente y le estás quitando tiempo al pasarte.

Después de tu show, quizás el espacio tenga programado otro show. Y si no es así, capaz el lugar tiene que pagar más a sus empleados por haberse quedado más tiempo, no sabemos, lo que fuera. Por algo te piden un tiempo específico. Además, si te va bien, es mejor dejar al público con ganas de más. Así te van a llamar pronto para que vuelvas.

CUANDO TE VA MAL

Tampoco vale hacer menos cuando te va mal. Si te pagan por hacer diez minutos, tenés que hacer diez minutos, aunque haya un silencio atroz por parte del público. Si el público pagó por un show de una hora, hay que darle una hora. Te pueden reclamar que no hiciste reír, pero al final no es algo que puedas tener bajo control. Solo podés poner tu máximo esfuerzo. Lo que sí tenés bajo tu control es el tiempo que estás en el escenario.

Lo peor es hacer más tiempo cuando va mal. Pasa porque el comediante quiere salvar su actuación con lograr por lo menos una buena risa antes de irse, pero como no llega, sigue y sigue. ¡No! Lo mejor que puede hacer un comediante en esta situación es reconocer ante los espectadores que su actuación no salió como lo esperado, y con eso tendrá la risa más fuerte posible esa noche.

Arreglo con el productor

1. LA CONVOCATORIA

Algunos shows, especialmente donde actúan comediantes novatos, piden que lleves público para poder actuar. No está mal. El productor tiene el derecho de pedir lo que le parezca mejor y el comediante tiene el derecho de aceptar o rechazar según lo que le convenga. La primera pregunta es: «¿A dónde vas a llevar a tu público?». Lo ideal es que tus invitados la pasen bien, que disfruten de un buen show y tal vez coman algo rico a un precio razonable.

Si tus invitados tienen que pagar una entrada, lo lógico es que recibas un porcentaje de sus entradas. La segunda pregunta es: «¿Cuántos invitados te conviene llevar?». Hay que pensarlo bien, especialmente el comediante nuevo porque no importa la cantidad de amigos y familiares que tenga para llevar, en algún momento se van a acabar. Hay que administrar bien a tus invitados. Como lo más importante al principio es sumar experiencia, conviene llevar entre uno o dos invitados por show y no diez a uno.

2. CANCELAR UN SHOW O UNA ACTUACIÓN

Cuando alguien te invita a actuar en un show y aceptás, se genera un compromiso de ambos lados. Lo ideal es que arreglen el lugar, la hora, el tiempo de actuación y la remuneración.

Ambos tienen que cumplir con su parte. Hay una excepción aceptada en el mundo del Stand Up y es cuando al comediante le sale un evento privado la misma fecha. Muchas veces se paga cuatro, cinco veces más que un show en un club de comedia o bar y un productor no puede tomar a mal una cancelación del comediante en este caso. Por suerte un evento en general es contratado con mucha anticipación y eso permite al productor buscar un reemplazante. Obviamente el comediante también puede cancelar por enfermedad o alguna urgencia personal. Lo importante es avisar lo antes posible.

Si un productor cancela, depende mucho con cuánta anticipación lo hace y para qué día de la semana estaba programado el show. No es lo mismo cancelar un show un lunes a la noche con una semana de anticipación que un sábado un par de horas antes. Es muy probable que un sábado hubieras conseguido otro show, un lunes no. Cuando el show se suspende (por el motivo que fuera), cuando ya estás en el lugar, el productor tiene que pagarte igual. Viajaste al lugar, estás ahí, rechazaste cualquier otro show para estar y tu tiempo vale.

Camino del comediante

Para mí hacer reír es lo más lindo que hay, y poder vivir de eso realmente es una bendición, es una posibilidad abierta a todos y todas. No es fácil. Hay ciertas dificultades para tener en cuenta. Muchas veces no tiene que ver con ser gracioso o no. Acá algunas recomendaciones para no bajar los brazos.

1. PACIENCIA Y PERSISTENCIA

“El talento solo es el diez por ciento”: esta frase se escucha en muchas disciplinas y la verdad que en el Stand Up es así también. El que tiene paciencia y persiste, va a llegar más lejos. Acá la traducción de un consejo de Louis C.K., considerado el mejor comediante de Stand Up del momento: “Tenés que saber que no será fácil, que te llevará mucho tiempo para ser bueno o excelente. No te enfoques en tratar de tener éxito. Enfocate en volverte más gracioso. Cuando comenzás a quejarte de a dónde llegó otro comediante, estás yendo en la dirección totalmente equivocada. Nadie está tomando tu lugar ni tu dinero. Hay que tener presente que estás para un viaje largo, con muchos altos y bajos. En promedio lleva 15 años, en general más, para ser un comediante excelente. La mayoría abandona antes”.

2. ENVIDIA Y RESENTIMIENTO

Louis C.K. habla de otros aspectos muy importantes: la envidia y el resentimiento. Es normal sentir envidia y resentimiento. A todos nos pasa.

Lo importante es que no te domine, que no te amargue, que no te haga hablar mal ni tirar mala onda. No importa a dónde estés en la carrera, siempre va a haber alguien que llega más lejos, alguien que vende más entradas, alguien que tiene más seguidores, alguien que logra más risas, alguien que tiene un estilo o material más original.
Hay que aprender a disfrutar el camino, confiar en que las cosas llegan cuando tienen que llegar y que lo más importante es hacer algo que convenza a uno mismo y disfrutar las risas.

Alguien que ama jugar al fútbol lo disfruta, no importa la cantidad de gente que lo vaya a ver (aunque obviamente es más excitante jugar en un estadio lleno que en un estadio vacío). Si no te pasa, tal vez el Stand Up no sea para vos y está perfecto (yo probé una docena de trabajos diferentes hasta encontrar lo que realmente me gusta a los treinta años).

3. EXPECTATIVAS DE LOS DEMÁS

No te dejés atrapar por las expectativas de los demás. Es algo que hay que aprender a manejar. Habrá gente que te diga: “Tendrías que hacer esto… Tendrías que hacer lo otro…”. El camino de cada uno es diferente y el concepto del éxito también.

4. LA AUTOEXIGENCIA DE LOS COMEDIANTES

Con el Stand Up vas a aprender a manejar las expectativas, las propias y las de los demás. Al principio muchos sienten la obligación de tener que hacer reír a todo el mundo. Puede ser por contenido o por estilo, pero siempre va a haber gente que piense que no sos gracioso, por más éxito que tengas.
Por ejemplo, pensá en tu comediante favorito. Seguramente uno de tus amigos considera que no es tan gracioso. Aceptarlo es signo de madurez como comediante, el principio de mucho menos sufrimiento y el primer paso para encontrar tu propio público. En resumen: no le vas a gustar a todo el mundo, y ese no es un problema.

5. PERSPECTIVA

Ser comediante tiene sus particularidades. Hay comediantes muy talentosos que no llegaron a ser profesionales o que ya no viven del Stand Up por razones que tienen que ver más con actitudes que están fuera del escenario. Estoy hablando de obstáculos psicológicos.

Se puede observar en el mundo del Stand Up que casi nadie, no importa el éxito que tenga, es feliz con el lugar en el que está en su carrera. La vida del comediante tiene muchos altibajos.

Para no perderse en el camino, puede ayudar reflexionar con las siguientes afirmaciones.

~ Todo lleva tres veces más de tiempo de lo que uno siente que tendría que llevar.
~ Lo que se siente injusto en el momento tiende a equilibrarse a largo plazo.
~ Hay que tener paciencia y no saltear demasiado los pasos. Hay comediantes que generan un montón de convocatoria por las redes y después se dan cuenta de que no tienen con qué sostener el show.
~ No gastés tu energía en enfocarte en lo que otros tienen y trabajá en vos mismo/a.
~ Siempre hay algo que podés mejorar.
~ Tus altibajos crecen con el tiempo. Lo que te parecía genial hace dos años, ahora te puede parecer mediocre.
~ Productores, dueños de salas, comediantes: todos tienenmiedo. En general toman decisiones que nadie reprochará si salen mal, más que tomar riesgos por los cuales obtendrán créditos si salen bien. Aceptalo y tomalo en cuenta.
~ Ya no necesitás permiso de nadie. Si querés crear algo, hacelo.
~ Seguí generando cosas y moviendo tu carrera. Lo único que realmente podés controlar es seguir produciendo y puliendo tus ideas.
~ Hacer comedia te va a ayudar a conocer a algunas de las personas más grandes e interesantes del mundo. También vas a conocer a los más locos. A veces son la misma persona.
~ Recordate que amás hacer reír, sobre todo en las noches más duras.

Hay que mantener la perspectiva. Las cosas no se logran de la noche a la mañana. Podemos ver a comediantes como Agustín Aristarán (SoyRada) y Martín Pugliese, que llenan teatros, y querer que lo mismo nos ocurra ahora, pero ambos tienen más de quince años de trayectoria. No es casualidad que llegaran a donde llegaron. Cuando admiramos a alguien, conviene investigar un poco, cómo hizo para llegar a donde está y cuánto tiempo le llevó. Nos hace ser más realistas y nos frustramos menos cuando las cosas no salen de una.

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Opiniones

Siempre recomiendo el curso de Kristof y la Escuela de Stand Up Club a todos que me dicen que quieren empezar a hacer Stand Up. Gracias al curso aprendí cómo usar mis emociones y observaciones para generar material, y que hay varias formas de escribir un chiste.
Opinion Alumno Curso de Humor
Tony Olson
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El curso de escritura de la Escuela de Stand Up Club es excelente. Te da las herramientas necesarias para arrancar en el Stand Up… aún lo reveo cuando escribo chistes.
Opinion Alumna
Natalia Nis
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Yo tenía una libreta en blanco y con el curso terminé escribiendo más de 30 chistes, porque aprendí a desarrollar diversos estilos de chistes. Actualmente los estoy usando en varios clubes de comedia en shows de micrófono abierto. Yo lo recomiendo a todo el que quiera iniciarse en el mundo de la comedia, no solo Stand Up.
Ronald Parra Alumno Escuela
Ronald Parra
Venezuela

Como comediante actuó en EEUU, Inglaterra, Francia, Holanda y Bélgica.
Participó en el Festival de Humor de Caracol TV en Colombia,
actuó en Tecnópolis y grabó para Comedy Central en Argentina.
Dirige «Stand Up Club» en la Recoleta,
Club de Comedia que ofrece shows y cursos de Stand Up.