Más sobre la premisa

Voy a dedicar un capítulo especial a las primeras dos partes de un chiste: tema y sentimiento (la premisa). Si la premisa no es clara, no se entiende el chiste. Ahí reside todo el trabajo preparatorio.

En general cuando un chiste es débil, los comediantes tratan de mejorar el remate, aunque muchas veces el problema está en la primera parte.

1. ¿QUÉ ES LA PREMISA?

La premisa es la introducción al chiste: instala el tema y hace saber lo que siente el comediante sobre este.

Puede constar de una o más frases. Un ejemplo de una premisa con el tema y el sentimiento: “Me da mucha vergüenza hablar en público”. El tema es hablar en público y el sentimiento es que da vergüenza.

Además de decirlo, la vergüenza se tiene que poder ver en el comediante. O sea, el sentimiento se tiene que notar en las palabras y en la forma de decirlo.

¿QUÉ ES UNA BUENA PREMISA?

¡La premisa tiene que generar interés y conexión con el público! Para eso, el comediante debe estar interesado en el tema y demostrarlo a través de una actitud fuerte. Más abajo vamos a ver más características de una buena premisa.

EL SENTIMIENTO PUEDE SER IMPLÍCITO

Con el tiempo, los comediantes ya no dicen explícitamente cuál es su sentimiento con respecto al tema. La actitud sale de cómo lo dicen.

Al principio (tanto para comediantes novatos como para comediantes con experiencia que prueban un chiste nuevo), puede ser de gran ayuda decir el sentimiento en voz alta, para que el sentimiento salga realmente. El cuerpo sigue a las palabras. Un ejemplo de premisa con el tema y el sentimiento más implícito: “A veces, lo que más me gusta de alguien al principio, después de un tiempo es lo que más me molesta”. El tema está claro. Se trata de cómo puede cambiar la imagen de alguien mientras lo/a vamos conociendo. La actitud no está tan clara desde lo escrito. Se tendrá que notar y destacar en la actitud del comediante en el escenario. Pareciera que fuese frustración y enojo, pero no se puede saber exactamente sin escuchar al comediante.

¿LAS PREMISAS PUEDEN SER TRILLADAS?

Las premisas pueden ser trilladas porque ya está todo hecho, si no es en tu país, será en otro. Se puede hablar de cualquier tema (usado o no por otros comediantes), lo importante es que el comediante sea original en su punto de vista, que le dé otro enfoque. Lo que sí hay que evitar es que el remate sea trillado.

Un comediante tiene que ser especialmente original en su presentación (los primeros minutos de su monólogo). Puede ser desde su forma de ser o desde el tema que aborda. Una vez que haya conquistado al público desde un lugar diferente, este va a querer saber su opinión, sobre todo, en temas como el amor, los hombres, las mujeres, la convivencia, perros, gatos.

Hay que tener cuidado con las opiniones y los consejos de otros comediantes sobre ser original. Tal vez algunos te van a criticar por abordar otra vez el mismo tema (por ejemplo, sobre la vida en pareja). Pero ellos no son el público. Ellos ven varios shows de Stand Up por semana y la gente común solo ve uno cada tres o cuatro meses.

2. CARACTERÍSTICAS DE UNA BUENA PREMISA

Una buena premisa debe ser clara y concisa, de conocimiento general, y verdadera o creíble.

CLARA Y CONCISA

El público tiene que entender la premisa. Para eso, tiene que ser clara y concisa, que no le sobre ni le falte una palabra. De lo contrario, el público se confunde, se pierde, se cansa.

Cuando agregamos detalles que no son necesarios para el chiste, la gente se queda pensando en lugar de reírse. Por ejemplo, veamos esta premisa: “Me da vergüenza ajena cuando una señora, una chica o hasta un pibe se corta las uñas en el tren”. El remate es: “Le pregunto: ‘¿Hacés eso en casa, también?”. Responde: “No. En casa no tengo tren”. Acá, corremos el riesgo de que la gente espere que el comediante diga algo sobre el pibe y si después no aparece más, se quedan pensando «¿Por qué mencionó al pibe? ¿Qué pasa con el que se corta las uñas en el colectivo?». Se vuelve mucho más eficaz cuando se saca toda la información que sobra: “Me da mucha vergüenza ajena la gente que se corta las uñas en el tren”. “Le pregunto: ‘¿Hacés eso en casa, también?”. Responde: “No. En casa no tengo tren”.

Una premisa puede ser muy corta. Por ejemplo: “Odio distraerme tan fácilmente”.

Pero no necesariamente tiene que ser así. La premisa debe tener las palabras necesarias para que sea clara. También puede ser larga, por ejemplo: “Tuve problemas de erección. El tema es que yo pienso mucho. Y cuando un hombre tiene una erección, el veinticinco por ciento de la sangre de la cabeza va al pene. Pero cuando te ponés a pensar, a maquinar, este veinticinco por ciento vuelve a la cabeza y tu erección se va”, (remate) “entonces, cuando tu pareja tenga ganas pero vos no, preguntale: ‘¿Cuánto es 15 por 149?”. En este chiste el sentimiento está implícito y no está tan claro cuál es el pie. El tema con el sentimiento explicito sería: “Es una mierda pensar mucho cuando tenés una erección”. Y el pie: “Porque cuando un hombre tiene una erección, el veinticinco por ciento…”.

Te conviene no utilizar muchas premisas largas en tu monólogo porque la gente se puede cansar o quedar en el camino si se tienen que concentrar demasiado. Otra desventaja de las premisas extensas es que generan muchas expectativas y necesitan un remate muy fuerte para estar a la altura de tanta introducción.

DE CONOCIMIENTO GENERAL

La premisa tiene que ser de conocimiento general para que el público pueda seguir al comediante. Por ejemplo, una mala premisa es “La película Notting Hill es poco creíble”. Aunque Notting Hill haya sido una película exitosa, siempre hay una parte del público que no la vio y no sabe de qué está hablando el comediante. Habrá que explicar mucho antes de poder llegar al chiste. Como todo el mundo vio películas románticas, una buena premisa sería: “Las películas románticas son poco creíbles”.

VERDADERA O CREÍBLE

Cuando un comediante dice una premisa, el público tiene que pensar «Es verdad lo que dice» o «Le creo». Entonces, por ejemplo, decir “Convivir es horrible” es una mala premisa porque la mayoría de la gente no piensa lo mismo (de lo contrario, nadie conviviría). Lo que sí pensamos todos es que puede ser difícil. Una buena premisa sería: “Convivir es difícil”. Ahí la gente piensa que es verdad lo que dice el comediante. Mejor todavía sería decir: “Convivir puede ser difícil”. Nadie puede contradecir eso.

También el comediante lo puede hacer propio y presentarlo como algo que le pasa solo a él y no a todo el mundo. Puede decir: “Para mí, convivir es horrible”. Así los espectadores no necesariamente tienen que estar de acuerdo. Solo tienen que creer que para el comediante es así. Todos conocemos personas que la pasan muy mal en la convivencia, así que puede ser.

COHERENTE

La premisa tiene que ser coherente con la imagen que transmite el comediante. De lo contario, no es creíble.

Por ejemplo, un comediante no puede decir que es pobre si está vestido con un traje Armani. Tal vez haya alguna explicación (se lo prestó alguien), pero entonces tiene que haber un chiste con eso. De lo contrario, solo sabotea su propia actuación.

En el mismo sentido, un comediante que parece tener dieciocho años no puede hablar de la paternidad como si nada. Tendrá que aclarar la incoherencia. Puede ser que haya sido papá muy joven o que pareciera mucho más joven de lo que es. Por eso, a veces el comediante tiene que instalar una determinada imagen para que ciertas premisas sean creíbles o coherentes.

Por ejemplo, tendrá que demostrar que tiene una vida bastante loca y diferente a los demás para que la siguiente premisa sea creíble: “Estoy cansado de las fiestas con mucho alcohol, drogas y gente desnuda”. A menos que el remate sea: “Porque nunca me invitan”, y ahí el público entiende que la premisa fue irónica.

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